A finales de 2025, el presidente Donald Trump intensificó su crítica hacia los inmigrantes somalíes, refiriéndose a ellos como "basura" y sugiriendo que "no contribuyen en nada" a los Estados Unidos. Estos comentarios se hicieron durante una reunión del gabinete el 2 de diciembre de 2025, donde Trump también declaró que Somalia "ni siquiera es una nación" y que los inmigrantes somalíes han "destruido Minnesota." Esta retórica ha sido parte de un patrón más amplio de comentarios despectivos sobre los inmigrantes somalíes, incluidas afirmaciones de que son "buenos piratas de barcos en el mar." Estas declaraciones han sido ampliamente condenadas por diversas organizaciones e individuos, incluyendo a la representante Ilhan Omar, quien denunció los comentarios de Trump como "completamente repugnantes." El gobierno somalí también ha respondido, con el primer ministro Hamza Abdi Barre afirmando que "no somos el único país que Trump insulta" y sugiriendo que a veces es mejor no responder. En respuesta a estos comentarios, la administración Trump ha tomado acciones concretas contra los inmigrantes somalíes. El 13 de enero de 2026, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció la terminación del TPS para los nacionales somalíes, efectivo a partir del 17 de marzo de 2026. El TPS es un estatus de inmigración temporal concedido a individuos de países que enfrentan conflictos armados continuos, desastres ambientales u otras condiciones extraordinarias. La administración justificó esta decisión afirmando que las condiciones en Somalia habían mejorado, haciéndola ya no elegible para el TPS. Sin embargo, los críticos argumentan que este movimiento está motivado políticamente y tiene como objetivo a una comunidad específica basada en su origen nacional. Además, han surgido informes de un aumento de las operaciones de ICE en comunidades somalíes, particularmente en Minnesota, donde reside una población somalí significativa. Estas operaciones han sido descritas como "dirigidas" y han suscitado preocupaciones sobre el perfil racial y el potencial de disrupción comunitaria. Las acciones de la administración han desencadenado debates sobre la política de inmigración, la discriminación racial y el tratamiento de comunidades minoritarias en los Estados Unidos. La terminación del TPS y la escalada de las actividades de ICE coinciden con un clima político más amplio marcado por un aumento del sentimiento antiinmigrante y una retórica divisiva. El enfoque de la administración en los inmigrantes somalíes se alinea con su agenda de inmigración más amplia, que ha incluido esfuerzos para restringir la inmigración de varios países y endurecer las medidas de aplicación. Estos desarrollos tienen implicaciones significativas para la comunidad somalí en los EE. UU., planteando interrogantes sobre su futuro y el discurso más amplio sobre inmigración y raza en América. La situación también ha provocado desafíos legales. Las organizaciones de derechos civiles han presentado demandas contra la administración, argumentando que la terminación del TPS para los nacionales somalíes es ilegal y discriminatoria. Estas batallas legales subrayan la naturaleza polémica de las políticas de inmigración de la administración y la lucha continúa por los derechos de los inmigrantes en los Estados Unidos.