Desde abril de 2023, Sudán ha estado sumido en una brutal guerra civil entre las Fuerzas Armadas Sudanás (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Este conflicto ha precipitado una de las crisis humanitarias más severas de la historia reciente. A abril de 2026, aproximadamente 14 millones de personas—alrededor de una cuarta parte de la población de Sudán—han sido desplazadas, con 9 millones internamente y 4.4 millones buscando refugio en países vecinos como Chad, Sudán del Sur y Egipto. (ungeneva.org) La situación humanitaria es grave. La Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra informa que 21 millones de sudaneses enfrentan inseguridad alimentaria aguda, incluyendo 6.3 millones en estado de emergencia. El conflicto ha diezmado las capacidades de producción de alimentos, particularmente en Jartum, y destruido laboratorios veterinarios esenciales para la salud del ganado. (ungeneva.org) La infraestructura de salud ha sido severamente comprometida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que más del 40% de la población del país requiere asistencia médica urgente. Los ataques a las instalaciones de salud han dejado muchos hospitales inoperantes, y los brotes de enfermedades son rampantes. La OMS ha verificado más de 200 ataques a la atención médica, resultando en 2,052 muertes. (ungeneva.org) La respuesta internacional ha sido inadecuada. El Enviado Personal del Secretario General de las Naciones Unidas para Sudán, Pekka Haavisto, ha dialogado con diversos actores, incluidos grupos armados sudaneses y actores políticos civiles, para desescalar el conflicto y proteger a los civiles. Sin embargo, estos esfuerzos aún no han generado un progreso sustancial hacia la paz. (un.org) La Unión Europea ha pedido un mayor compromiso para asegurar un acceso humanitario rápido, sin obstáculos y sostenible, así como la protección de los civiles en todo Sudán. A pesar de estos llamados, la situación sigue siendo precaria, con millones de sudaneses soportando penurias inimaginables. (hrw.org)