En los últimos meses, los asesores evangélicos del presidente Donald Trump han enmarcado cada vez más la campaña militar de EE. UU. en Irán como una misión sancionada divinamente. Esta perspectiva es defendida por figuras como el secretario de Defensa Pete Hegseth y Paula White-Cain, jefa de la Oficina de Fe de la Casa Blanca. Hegseth ha integrado valores cristianos conservadores en las operaciones del Pentágono, organizando servicios religiosos mensuales e invocando imágenes bíblicas en contextos militares. Por ejemplo, recitó el Salmo 144 durante un breve informativo en el Pentágono, estableciendo paralelismos entre las fuerzas armadas de EE. UU. y los guerreros bíblicos. Los críticos argumentan que tal retórica corre el riesgo de inflamar tensiones y comprometer la misión secular del ejército. White-Cain, una aliada de Trump desde hace mucho tiempo, ha expresado su apoyo a las políticas de la administración, enmarcándolas como parte de un plan divino. Ha sugerido que oponerse al presidente Trump equivale a oponerse a Dios, enfatizando la dimensión religiosa de las acciones de la administración. Esta mezcla de fervor religioso con estrategia militar ha despertado alarmas entre legisladores y personal militar. Más de dos docenas de miembros demócratas del Congreso han solicitado una investigación sobre el supuesto uso de profecías bíblicas por parte del Departamento de Defensa para justificar acciones militares. Argumentan que tales prácticas violan el principio constitucional de separación de la iglesia y el estado y podrían socavar el compromiso del ejército con la neutralidad religiosa. La controversia también ha generado discordia interna dentro del ejército. Los informes indican que algunos comandantes han invocado profecías bíblicas para motivar a las tropas, una práctica que ha encontrado resistencia entre los miembros del servicio que se sienten incómodos con los matices religiosos. La situación ha provocado discusiones sobre el papel de la religión en las operaciones militares y las posibles consecuencias de entrelazar la fe con la guerra. A medida que el conflicto en Irán continúa, la influencia de los asesores evangélicos en la estrategia militar de EE. UU. sigue siendo un tema polémico, con implicaciones tanto para la política interna como para las relaciones internacionales.